jueves, 4 de diciembre de 2014

Fito y Fitipaldis en Granada. 21 de noviembre.

Como en la mayoría de las fechas de esta gira, las entradas estaban agotadas para la actuación del día 21 en Granada. El Palacio de los deportes estaba a rebosar de gente deseosa de la mejor música, nos esperaba una noche increíble con Los Zigarros y Fito y Fitipaldis.


La actuación de los Zigarros entra perfecta en la definición de brillante. Tenían que calentar al público con Rock&Roll, y vaya que si lo hicieron. Pese a ser teloneros el estadio no se les quedó nada grande, sabiendo estar a la altura de la situación de principio a fin. Con Hablar como tralla final se notó que los de Valencia cada vez son mas queridos y escuchados. ¡Larga vida a los Zigarros!


Tras ellos, y puntuales como los británicos, llegó el turno de Fito y sus Fitipaldis. Desde los primeros acordes de Viene y va ya sabíamos que se avecinaba una noche más que memorable. Y lo fue. Cada músico de la banda derrocha calidad, y se nota con creces la fuerza que han cogido como conjunto. 

Siguiendo en el mismo disco, sonaron Por la boca vive el pez y Me equivocaría otra vez. Dos temas muy coreados. Es ahí cuando me dí cuenta de que era difícil que sonara alguna canción que no me supiera, cada canción de Fito o ya se ha convertido en mítica para mí o es del último disco (que re-escuche más de una vez como la mayoría de los allí presentes).

La noche continuó con Lo que sobra de mí, Como pollo sin cabeza y Entre la espada y la pared. Este última, single de "Huyendo conmigo de mí" fue intensamente ovacionada, eramos de los primeros privilegiados en oír este hit en directo (después de Santander) y la gente se la tenía ya muy bien aprendida.

Llegaba el turno de Me acorde de ti y de Cerca de las vías, cuya versión elegida fue la de la gira de los teatros. Grata sorpresa y una suerte para los que no perdimos esa gira. Corazón oxidado fue la elegida para el momento de lucirse con los punteos (extra) de guitarra, y es que entre Fito y Carlos Raya podrían pasarse horas y horas tocando teniendo a todo el público maravillado. Dos guitarristas increíbles. Siguieron con Garabatos, para mí la mejor del disco, y Quiero beber hasta perder el control, de las mejores de la noche, una pasada.

Después vinieron dos temas del último álbum, Pájaros disecados y Nada de nada. Por cierto, alucinantes las pantallas del fondo del escenario. Un trabajo bestial por parte del equipo de imagen, le sumó muchísimo al concierto, chapeau.

Tras un Tarde o temprano, llegaba el momento de las dos canciones más escuchadas de Fito y Fitipaldis, Soldadito Marinero y Antes de que cuente diez. Impresionante escuchar como retonaban las voces de todo el público en el Palacio de deportes con ese "después de un invierno malo...". Con este momento mágico, la banda se despidió, pero no tardaron en regresar con Después del naufragio y un excelentemente interpretado Acabo de llegar. 


Luego de una segunda despedida, el publico se volcó para pedir el bis y en cuestión de segundos apareció Fito armado con su guitarra acústica. Imaginaba que sería Al cantar, como venía siendo habitual en giras anteriores, pero fue otro tema de Platero y tú el que quiso cantarnos, Alucinante. Sin duda ésta fue la mejor sorpresa de la noche y la más emotiva, a todos los seguidores de Platero se nos pusieron los pelos de punta. Llegábamos al tramo final con La casa por el tejado y Nos ocupamos del mar, canción bien elegida para cerrar el concierto con un dúo magnífico entre Raya y Javier Alzola (saxofón). 

Y ya pocas buenas palabras me quedan por decir de este grupo. Siguen llenando estadios con gente de todas las edades, y dudo que alguien no se quedara 100% satisfecho. Dos horas y media de puro Fito y Fitipaldis, una actuación para enmarcar. 




Puede ser pequeño, pero tiene un castillo.