martes, 3 de marzo de 2015

Porretas y Kaotiko. 27 de febrero en Logroño

Logroño estaba dispuesto a una dosis de punk-rock en el cuerpo; la capital riojana no acostumbrada a este tipo de eventos en los que se juntan dos grandes del panorama musical actual dispuso todo a la perfección, tenían la sala, los grupos y casi todas las entradas vendidas, solo faltaba la gente.

A las 22:00 se abrieron las puertas y comenzaron a pasar personas que llevaban allí un rato ansiosas por entrar y disfrutar de la música y su ambiente.

La sala se fue llenando poco a poco y cuando ya el público reclamaba la música aparecieron los porretas, dejando muy claro de dónde venían, desde 'Hortaleza', continuaron con una canción de sus primeros discos pero que supone un clásico de este género Jodido futuro, más actual hoy que nunca.

Se presentaron como un grupo que proviene desde un humilde barrio de Madrid que venía a mostrarnos su nuevo disco "al enemigo ni agua" tras dos años de silencio en los que no han dejado de dar guerra en festivales y demás conciertos... 

Su típico 'buen rollito' que está presente cada vez que suben al escenario estaba más que vigente, tenían al público coreando sus canciones y bailando a ritmo de punk... ¿que cómo es eso? Pues organizando pogos de media pista en los que la gente no paraba de saltar, cantar, empujarse... ¿que qué son pogos?... geométricamente círculos mal hechos en los que se empiezan uniendo un grupo de personas y va creciendo aumentando el espacio vacío en el centro hasta que en el punto álgido de la canción se sueltan y desatan la locura y la ira para ir todos hacia el mismo punto, de ahí los moratones. 

Pero a pesar de tener un público totalmente entregado los de hortaleza parecían cansados y se notaba que no estaban al 100%, continuaron alternando canciones nuevas como Bankiarrota y En mi barrio con clásicos como "Y aún arde Madrid" el punto emotivo de la noche en el que le dedicaron el concierto a Rober.

Tocaba ponerse un poco más serio y recordar a los caídos de la república "que dieron la vida por un sueño... La libertad" exacto, sonaba En las cunetas un tema de su nuevo disco que aunaba opiniones y ponía los pelos de punta, siguieron con El deudor del condado y parece que el espíritu de Porretas iba in cresecendo, nos deleitaron con canciones míticas como Si lo sé me meo, Tripis, Si los curas comieran, jodido el pueblo y Joder que cruz... Y joder que cruz con los pogos, ya que el público seguía dándolo todo. Les siguieron Urdangarín, La CIA y Mi abuelo Amadeo.
Y cuando ya iba a acabar el concierto aún se les notaba la vieja chispa encendida, una pequeña sonrisa, ya se habían puesto cómodos, una pena que llegase para los bises.



Tras un necesario descanso aparecieron Kaotiko en el escenario y estalló el caos, comenzaron fuerte y no dejaron ni por un momento de tocar temazos como adrenalina, juerga, paranoia o destino escrito. Para recordar viejos tiempos también sonaron canciones de kaos etílico como mi mejor colega.

Esta vez saltaron a escena sin Fonta, el bajista que recientemente ha dejado la banda. A pesar de ello no se notó especialmente su ausencia, en esta parte del concierto hubo ciertos problemas acústicos en los que se distorsionaba un poco el sonido por una sala que sudaba mares, en la que apenas se podía respirar.

Pese a todo el público no decaía, no dejaba de saltar, corear y pedir más y más a los salvaterranos quien por su parte parecían encantados y no dudaban en dar más caña.

Transcurrió un concierto bastante movidito con agitación permanente como si la música se hubiera adueñado de todos nosotros.

Y se fueron, mejor dicho... se intentaron ir, pero el auge de la sala (y que les quedaban algunos de sus temas más famosos) no se lo permitió, acabando una buena noche con temas tan redondos como Rico deprimido y Otra noche.

Después de un repertorio completo por parte de ambos grupos, en los que no faltó la critica social, la rabia desatada y buenos acordes, tras 3 horas largas de concierto salimos de allí con un muy buen sabor de boca y agotados tras un espectáculo que no han de dejar pasar por alto si tienen la oportunidad de ir a ver.

¡Larga vida al punk-rock!